Posiblemente este sea uno de los lugares en
los que cultura popular y evidencia científica más se encuentran: el desayuno.
Desde niños, como pilar de un crecimiento adecuado, hasta adultos, como hábito
esencial de quienes están en mejor forma , siempre se habla
de la importancia de esta primera del día para mantener una buena salud.
Y la
ciencia lo corrobora con estudios como el español publicado recientemente en
Journal of American College of Cardiology (JACC) que ha probado la relación
entre un desayuno deficiente y una mayor incidencia de acumulación de grasa en
las arterias, una enfermedad llamada aterosclerosis.
Un equipo del Centro Nacional de
Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) analizó tanto el desayuno
como las arterias de 4.000 personas sin aparentes problemas de aterosclerosis.
Al contrastar ambos factores, comprobaron que el 75% de los participantes cuyo
desayuno aportaba menos del 5% de las calorías diarias sufría algún tipo de
aterosclerosis, mientras que la cifra de enfermos se reducía al 57% entre quienes
desayunaban el 20% o más de las calorías. Cuando los resultados se restringen a
grados más graves del problema, la incidencia aumenta a medida que el desayuno
es más pobre: el 29% de quienes desayunaban poco tenían afectadas cuatro de las
seis arterias principales (una enfermedad que se conoce como 'aterosclerosis
subclínica generalizada'), pero solo el 10% de quienes desayunaban
enérgicamente.
Aunque estas cifras dan a entender una
relación directa entre desayunar insuficientemente y sufrir aterosclerosis, los
investigadores no se han atrevido a concluir este nexo inmediato. Sin embargo,
sí comprobaron que los participantes que desayunaban poco también consumían más
alcohol, tabaco y carne roja que quienes desayunaban bien, así que es muy
posible que el nocivo hábito de saltarse el desayuno (o tomar solo un café) sea
un reflejo de un estilo de vida poco saludable en general que sí puede ser la
causa directa del problema cardiovascular.
Un desayuno científicamente
beneficioso
Según estudios anteriores, desayunar de
forma adecuada incrementa las posibilidades de seguir una alimentación
saludable durante las horas posteriores, además de ayudar a mantener la línea.
La doctora Kathleen M. Zelman explica en el portal WebMD que “si tu cuerpo no
obtiene la suficiente energía de la comida, te sentirás dominado por la falta
de energía y tendrás más posibilidades de comer en exceso a largo del día”. La
recomendación de los dietistas de un desayuno equilibrado siempre comprende
alimentos de los tres macronutrientes: hidratos de carbono, grasas (saludables)
y proteínas.
Por otro lado, si incluye un huevo (cocido
o hervido) y una fuente de fibra como, por ejemplo, los copos de avena, la
fruta o el pan integral, te mantendrá saciada durante más horas, una forma
sencilla y probada por la ciencia para adelgazar. Y si, siguiendo la pauta que
se extrae del estudio del CNIC, esta primera comida de la jornada aporta más
del 20% de las calorías diarias, el riesgo de sufrir enfermedades
cardiovasculares será menor.
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