No hace
falta que vayas a la farmacia ni al médico si quieres consumir los mejores
antibióticos que existen. Claro, porque los podrás conseguir en la naturaleza,
sin prescripción ni dosis mínimas, tampoco con el riesgo de generar costumbre a
ellos ni sufrir efectos colaterales. ¿Quieres saber cuáles son los antibióticos
naturales que no requieren prescripción?
Antibióticos
naturales ¡corre a conseguirlos!
Para evitar
las infecciones, en vez de ir a la farmacia y consumir medicamentos y químicos,
puedes optar por una o más opciones saludables y naturales:
Semillas de
toronja o pomelo
En las
casas naturistas puedes conseguir el extracto de estas semillas, o bien,
dejarlas secar cuando consumes las frutas y luego machacarlas en un mortero. El
pomelo tiene la capacidad de destruir las bacterias, los hongos, los parásitos
y los virus. Es un antibiótico muy económico que se puede usar a cualquier
edad.
Ajo
No hay
dudas de que el ajo está presente en el ranking de los súper alimentos. Muchas
son las ventajas de esta hortaliza que se usa en miles de recetas. Una de sus
propiedades más importantes es la de ser antibacteriana. Este alimento se usa
desde hace miles de años para curar varias enfermedades epidémicas, como la
peste.
Las
propiedades antibacterianas fueron estudiadas por Louis Pasteur en el siglo
XIX, confirmando que tiene la capacidad de matar bacterias, hongos y virus. A
su vez, fortalece el sistema inmune si se consume crudo.
Plata
coloidal
El agua de
plata coloidal se consigue en tiendas naturistas y no es para nada tóxico.Tiene
la capacidad de aniquilar más de 650 patógenos causantes de muchas
enfermedades. Hasta el año 1934 (cuando se descubrió la penicilina), la plata
coloidal era el único remedio usado por los médicos para tratar cualquier
dolencia. Se puede comprar sin receta. El uso de este antibiótico disminuyó
cuando se desarrolló la industria farmacéutica.
Equinácea
Es una
planta originaria de América del Norte y usada por los nativos, tanto las hojas
como las raíces, para curar heridas. Además, la equinácea tiene la capacidad de
prevenir infecciones, mejorar el sistema inmune y estimular la producción de
linfocitos.
Estas
células desempeñan un papel muy importante a la hora de defender al organismo
de las enfermedades, infecciones y virus. A su vez, la planta norteamericana es
eficaz para los tratamientos de la fiebre, la gripe y las infecciones
auditivas. Alivia las inflamaciones de la piel, alivia el dolor de garganta y
calma dolores digestivos yurinarios.
Propóleo
Es la
sustancia producida por las abejas al momento de recoger el polen o savia de
las plantas y flores. Las abejas usan el propóleo para mantener la limpieza e
higiene de la colmena, así como para protegerla del ingreso de intrusos.
Gracias a esta sustancia, las colmenas son el lugar más esterilizado de la
naturaleza. Desde hace miles de años, se ha usado el propóleo para proteger de
las bacterias y fortalecer el sistema inmune.
En los
tiempos de Hipócrates, por ejemplo, se usó para tratar diferentes heridas y
úlceras. Es un excelente aliado en el invierno porque reduce el riesgo de
padecer gripes, dolores de garganta, amigdalitis, sinusitis, catarro, etc. Y si
se utiliza de manera tópica, es perfecto para las infecciones fúngicas y
bacterianas.
Vitamina C
Muchas
frutas y vegetales aportan una buena cantidad de vitamina C a nuestro
organismo. Sus propiedades son realmente maravillosas en lo que tiene que ver
con fines preventivos. Es un antioxidante natural, estimula el mecanismo
defensivo del cuerpo. Aquellos que consumen por ejemplo cítricos, no se
enferman con tanta asiduidad. La vitamina C además elimina virus y bacterias,
así como también sirve para eliminar toxinas.
Orégano
Si se puede
conseguir el aceite de orégano, mucho mejor. Está hecho con las hojas de esta
aromática y contiene una sustancia con muy buenas propiedades antibacterianas.
Permite combatir muchas infecciones y tiene mayor eficacia que los antibióticos
que se venden en las farmacias.
El aceite
de orégano destruye el neumococo, el estafilococo, el estreptococo y el
enterococo, responsables de diferentes enfermedades. Por otra parte, es
efectivo en el tratamiento de cerca de 25 bacterias, incluida aquellas que han
resistido los antibióticos químicos.
El aceite
de orégano es excelente para los pacientes con infecciones intestinales, fiebre
tifoidea, infecciones del tracto urinario, cólera, infecciones en la piel y
úlceras. Protege a su vez de los resfriados, el sarampión y las paperas. Reduce
las inflamaciones en las heridas por arma blanca o por mordeduras de animales,
así como también neutraliza el veneno de las abejas, las serpientes y las
arañas.
Hoja de
olivo
El extracto
de hoja de olivo podría decirse que es una “sustancia milagrosa” que se produce
durante el procesamiento de esta planta. Tiene propiedades antimicrobianas
(protege a las olivas de los patógenos). Además, elimina los efectos
perjudiciales de los radicales libres, que causan por ejemplo envejecimiento prematuro.
Por último, el extracto de de hojas de olivo es antioxidante, antiinflamatorio
y alivia los dolores.
Astrágalo
Se trata de
una planta de origen chino, no tan conocida en el mundo occidental, pero muy
utilizada en la medicina tradicional de este país. En todo el continente
asiático se ha usado para fortalecer el sistema inmune, prevenir la gripe y el
resfrío y combatir infecciones. Además, el astrágalo es antiinflamatorio,
antibacteriano y antioxidante. Reduce la presión arterial, fortalece el sistema
inmune y previene la diabetes.
Té verde
Quizás
hayas oído hablar de esta infusión porque es muy buena para adelgazar y para
eliminar la retención de líquidos, sin embargo, también ofrece otras
propiedades. Su componente más importante, el epigalocatequina galata (EGCG,
por sus siglas en inglés) es eficaz para combatir casi todas las bacterias
orales. Es un excelente antibiótico que no puede faltar en tu día a día. Además
es delicioso y suma líquidos a la obligación diaria de dos litros.
MEJOR CON SALUD

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