La boca es
una de nuestras cavidades más complejas de nuestro cuerpo. En ella se albergan,
el sentido del gusto, las piezas dentales y una que otra mucosa. Es responsable
de nuestra alimentación, la usamos para hablar, cantar y hasta expresar amor.
Como los
conocemos, los dientes, se encuentran dentro de esta cavidad y son unas piezas
que crecen de forma fija, compuestos por varios minerales, principalmente calcio,
fósforo y magnesio. Los mismos tienen funciones masticatorias, fonéticas,
estéticas y de expresión facial.
Ahora bien,
así como tantas funciones tiene la boca, también es el lugar ideal para
cultivar gran cantidad de bacterias. Estas se acumulan en la saliva y también
entre los dientes. Muchas de estas son normales que existan pero otras se
pueden proliferar por falta de higiene, ocasionando mal aliento y otras
patologías bucales.
Es natural
que sobre los dientes, se forme una población de células, compuesta por
bacterias principalmente, que crecen unidas y envueltas en una matriz de
polisacáridos la cual forma una capa delgada, pegajosa, traslúcida y suave
conocida popularmente como sarro.
Aunque este
sarro es muy común y normal, el peligro es que, al acumularse, puede producir
caries y enfermedades periodontales. También puede ser el factor determinante
para el inicio de una gingivitis y o una periodontitis. Otros factores de
riesgo, pueden contribuir con la progresión y severidad de las lesiones.
La forma
más ideal de eliminar el sarro, es acudiendo al dentista para una limpieza
dental profunda. Sin embargo, además de las implicaciones económicas que esto
tiene, tampoco podemos acudir a diario o semanalmente al odontólogo.
Es por ello
que hoy te traemos un práctico método con ingredientes de fácil acceso, para
eliminar el sarro de tus dientes.
Necesitarás:
Cepillo de
dientes
• Sal
•
Bicarbonato de sodio
• Agua
oxigenada (también conocida como peróxido de hidrógeno)
• Una taza
• Enjuague
Bucal
• Un trozo
de tela 100% algodón
• Agua
Procedimiento:
Mezcla una
cucharada de bicarbonato de sodio con 1/2 cucharada de sal en la taza. Moja el
cepillo dental y, una vez húmedo, sumérgelo en esta mezcla hasta que queden
cubiertas todas las cerdas. Cepilla tus dientes con esto, de manera enérgica.
Al hacer esto, deberás sentir un poco de fricción en el roce con tus piezas
dentales.
El próximo
paso es mezclar 1/2 taza de agua oxigenada y 1/2 taza de agua. Con esto
enjuagarás tu boca las veces que alcance la mezcla.
Lo próximo
que debes hacer es enrollar el trozo de tela de algodón en tu dedo índice y
frotar tus dientes, como si los estuvieras puliendo. Finalmente, enjuaga con el
enjuague bucal antiséptico
Esta
técnica es recomendable realizarla en la última cepillada del día, que es antes
de irte a dormir y luego de haber limpiando el espacio entre los dientes con
hilo dental.
Recuerda
que la higiene bucal es sumamente importante. Para lograrla y mantenerla debes
visitar a tu odontólogo al menos dos veces al año, por control. Usar hilo
dental y cepillarte luego de cada comida.
Fuente:viviendoensalud

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