Si la
enfermedad se detecta a tiempo, las pacientes deberán consumir mediación
diaria, pero podrán seguir con sus actividades cotidianas y llevar una vida
normal.
El
diagnóstico precoz es vital en cualquier enfermedad. En el caso de la tiroides
y las alteraciones de esta glándula, son muy simples de identificar los
síntomas, por lo menos durante las primeras fases.
Sin
embargo, estos síntomas pueden estar asociados a otras dolencias o trastornos
del cuerpo, por ello es preciso estar atentos a lo que ocurre en nuestro
organismo. Sin llegar a volvernos paranoicos, pero si dándole la importancia
que representa. Conoce más sobre ello en el siguiente artículo.
Qué saber sobre la tiroides
Antes de
ofrecer los síntomas, es bueno aprender un poco sobre esta enfermedad llamada
“tiroides”. Básicamente produce alteraciones en el cuerpo, que al principio son
pequeñas pero que se mantienen en el tiempo. Cualquier disfunción tiroidea
supone una modificación en nuestro organismo, los órganos sufren y esto puede
derivar en consecuencias para la salud en general.
Los
problemas de tiroides son más frecuentes en las mujeres y los síntomas se
manifiestan en irregularidad en el ciclo menstrual o infertilidad. También es
determinante el factor hereditario. Si alguien en la familia ha padecido este
problema, hay muchas posibilidades de que nosotros también lo suframos.
Es bueno
saber que la tiroides regula el metabolismo y se relaciona con todas las
funciones del cuerpo, tanto sean físicas como intelectuales. La función
principal de esta glándula es producir dos hormonas (cuyos nombres son T3 y
T4), que son el “combustible” para que todas las células puedan funcionar
correctamente.

Existen dos
tipos de alteraciones de la glándula tiroidea. Se las conoce como
hipotiroidismo e hipertiroidismo. La primera es la más común y hace que los
órganos trabajen más lentamente, se caracteriza por aumento de peso. La segunda
tiene más síntomas evidentes y puede producir el descenso rápido de kilos sin
hacer dietas o ejercicio. Un problema relacionado a ambas es el bocio, que
ocurre cuando la glándula crece demasiado su tamaño y se aumenta el tamaño del
cuello.
¿Cuáles son los síntomas de la
enfermedad de tiroides?
Ya que se
trata de un fallo en una glándula y la producción desequilibrada de hormonas,
puede haber muchos síntomas diferentes. Algunos de ellos son:
• diarreas frecuentes
• estreñimiento
• caída del cabello
• sequedad en la piel
• intolerancia al frío en manos y
pies
• depresión y baja autoestima
• piel gruesa
• cansancio o fatiga crónica
• debilidad
• falta de concentración y memoria
• cabello débil
• desequilibrios en el ciclo
menstrual
• reglas abundantes
• colesterol alto
• problemas en el sistema inmune
• pérdida de sueño e insomnio
• aumento o disminución de peso
• cuello hinchado (bocio)

El bocio es
el aumento de tamaño de la glándula tiroides. Se traduce externamente por una
tumoración en la parte antero-inferior del cuello justo debajo de la laringe.
• menor calidad ovulatoria
• apatía
• aislamiento social
• aparición
de nódulos benignos
¿Cómo se puede detectar esta
enfermedad a tiempo?
Es
necesario en primer lugar tener en cuenta los síntomas detallados
anteriormente, si es que son recurrentes o más de uno a la vez. Es a la vez muy
importante saber los antecedentes familiares (si padres, tíos o abuelos
tuvieron problemas de tiroides). Luego, se realiza la consulta con el médico
especialista, el cuál evalúa al paciente palpando el cuello (aquí es donde
muchos detectan que tienen hiper o hipo tiroidismo). A su vez, un análisis de
sangre para determinar los valores de TSH y de hormona tiroidea.
Una vez que
todo ello esté completo, la persona puede recibir un diagnóstico certero y si
es necesario, consumir medicamentos o hacer alguna práctica médica (que puede
ser cirugía para extirpar el bocio o ingesta de yogo para “quemar” la glándula
con problemas).

En la
mayoría de los casos, el paciente debe consumir una medicación de por vida,
para que pueda recuperar su estilo de vida y sobre todo, disminuir y controlar
los síntomas. Es importante también que aprenda a convivir con esta enfermedad
que si es tratada a tiempo, no impedirá continuar con sus actividades
normalmente.
Los especialistas afirman que con una simple pastilla a diario es suficiente para regular el trabajo de la glándula tiroidea, para que produzca las hormonas en cantidades necesarias. Al ser una patología de fácil detección y un tratamiento sencillo, lo importante es saber reconocerla a tiempo para evitar cirugías u otras prácticas más invasivas. Lo ideal es “llegar antes” de que la enfermedad se disemine y comprometa la calidad de vida del paciente.
Los especialistas afirman que con una simple pastilla a diario es suficiente para regular el trabajo de la glándula tiroidea, para que produzca las hormonas en cantidades necesarias. Al ser una patología de fácil detección y un tratamiento sencillo, lo importante es saber reconocerla a tiempo para evitar cirugías u otras prácticas más invasivas. Lo ideal es “llegar antes” de que la enfermedad se disemine y comprometa la calidad de vida del paciente.
Imágenes cortesía de Teresa Winslow, cbgrfx123, Rochelle
Hartman, Jerry Kirkhart, Andy Melton

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