El paso del tiempo es algo a lo que nadie
escapa y el primero que nos hace notar los cambios que se van dando en nuestra
apariencia es el espejo.
De modo que cuando empezamos a notar falta
de brillo en nuestro rostro o esas líneas marcadas alrededor de los ojos, es
cuando sabemos que llegó la hora de hacer algo.
Los tejidos de los músculos de esa zona de
la cara en particular se debilitan y es cuando se hacen evidentes las marcas y
la flacidez de la piel.
Además, esas bolsas debajo de los ojos,
producto de un descanso deficiente y las sombras oscuras en los párpados, que
suelen ser hereditarias, avejentan aún más nuestra apariencia. Pero mientras
esperamos que aparezca la fórmula mágica de la fuente de la juventud eterna, te
sugerimos un remedio casero que hará maravillas en tu piel.
Ingredientes:
- - Una clara de huevo.
- - Un hisopo de algodón.
¿Cómo usarla?
Antes que nada, limpie bien la zona de
restos de maquillaje. Casque un huevo y separe la clara de la yema, ya que sólo
utilizaremos la clara.
Sumerja el hisopo en la clara de huevo,
cierre un ojo y aplique sobre el párpado y zona de ojeras. Repita el mismo
procedimiento con el otro ojo.
Deje secar por completo o acelere el
proceso con la ayuda del secador de pelo o del ventilador.
Una vez que se haya secado, deje durante 2
minutos y luego retire lavando con agua tibia.
Puede utilizar el mismo procedimiento en
todo el resto de la cara.
Utilice este tratamiento casero una vez a
la semana para mantener su piel firme y tersa.

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