Puede ser que el cáncer surja sin que aparezca ningún
síntoma, pero si tu hijo muestra alguno de los que menciono aquí, no lo pases
por alto.
Hace 40 años, el principal problema en la cura del cáncer
infantil era el diagnóstico tardío: no se pensaba que pudiera haber niños con
cáncer. Además, los síntomas se asemejan a muchas otras enfermedades de la
infancia, por lo que es difícil (e incluso obstaculiza) un diagnóstico a
tiempo. La diferencia es que la mayoría de las enfermedades de los niños (que
por lo general son causadas por los virus) desaparecen entre los siete y los
diez días, lo que no ocurre cuando se trata de cáncer.
Enfermedades severas o crónicas en la
infancia: lo que la familia puede hacer
Hay que tener en cuenta que los niños no son adultos
pequeños. Su fisiología es diferente y la manera en que se manifiesta el cáncer
infantil, también es diferente. Por lo general no hablamos sobre
"Prevención del cáncer infantil", ya que hoy día la mayoría de las
causas no se pueden identificar. Existen pocos factores de riesgo -la
predisposición genética y por lo general las causas asociadas a las infecciones
de virus-. Por fortuna, no solo es menor la incidencia de esta enfermedad en la
infancia, sino que también el índice de recuperación es mayor que en los
adultos.
7 Mitos sobre el cáncer
Los
tipos más comunes de cáncer en niños y adolescentes son
1.
Linfoma
Este cáncer ataca el sistema linfático, el cual es una red
de órganos y tejidos responsables de la defensa del organismo y que transporta
un líquido llamado linfa, el cual es uno de los componentes del sistema
sanguíneo y cuya función tiene que ver con la nutrición celular.
2.
Leucemia
Ataca a los glóbulos blancos (leucocitos), los cuales se
encargan de la defensa del organismo, afectando el funcionamiento de la médula
ósea y, por lo tanto, de la prevención de la producción de células sanguíneas
normales. Esto, a la vez, no solo causa problemas como anemia y hemorragias,
sino que deja el cuerpo indefenso frente a las infecciones. Su incidencia entre
los niños es alta, de un 30%.
3.
Tumor del Sistema Nervioso Central
Estos tumores que afectan al sistema nervioso central
(cerebro y médula espinal) también tienen una incidencia alta, es decir, de un
25%. Ocupan el segundo lugar de cáncer infantil. Los síntomas dependen tanto de
la ubicación del tumor, como de su tamaño. Generalmente obstruye el flujo del
líquido al cerebro y causa aumento de la presión intracraneal. El paciente
tiene fuertes dolores de cabeza y vómitos.
4.
Neuroblastoma
Este cáncer es más común en niños menores de cinco años.
Afecta el sistema nervioso periférico. Los primeros síntomas generalmente son
fiebre, una sensación de indisposición general (malestar) y dolor. También se
puede presentar inapetencia, pérdida de peso y diarrea.
5. El
tumor de Wilms
Ataca a los riñones y es más común en niños de 2-4 años.
6.
Retinoblastoma
Cáncer en el ojo (retina).
7. El
osteosarcoma
Agrede los huesos, especialmente en la zona alrededor de las
rodillas y es más común en adolescentes menores de 15 años. Es un cáncer
agresivo y se extiende a los pulmones.
8.
Sarcomas de tejidos blandos
Tumores del tejido conjuntivo (músculos).
Casi siempre que hablamos de cáncer, el miedo nos invade, si
es que no nos paraliza y nos impide actuar. La buena noticia es que en la
actualidad alrededor del 70% de los pacientes logran una cura a través de los
diferentes métodos de tratamiento. Algunos tipos de cáncer incluso tienen una
tasa de curación superior al 90% aunque, desafortunadamente, los tipos más
agresivos (que no dejan de ser minoritarios) siguen causando un índice de
mortandad del 20%. Sin embargo, cualquiera que sea el tipo de cáncer, un
diagnóstico temprano es esencial para la curación.
Te invito a que pongas mucha atención a las molestias que
puedan presentar tus niños y adolescentes. Sobre todo, a que estés atenta si
los síntomas persisten a pesar del tratamiento médico.
Son síntomas de cáncer infantil
- Pérdida de peso, continua y sin causa aparente.
- Dolor en los huesos y las articulaciones después de haber tenido actividad física, o jugado.
- Dolores de cabeza acompañados de vómitos, generalmente por la mañana.
- Hinchazones que no desaparecen, sobre todo en el cuello, las axilas, la ingle y el abdomen.
- El aumento del volumen del vientre.
- Petequias, es decir, pequeñas manchas de color rojo vivo que aparece en la piel a causa de una hemorragia subcutánea.
- Moretones o hematomas que aparecen sin que haya habido golpes previos.
- Un resplandor blanquecino en los ojos cuando la retina se expone a la luz, como si fueran destellos.
- Cansancio y palidez constante: Anemia.
- Fiebre persistente de origen indeterminado o desconocido.
- Infecciones frecuentes: baja inmunidad a las enfermedades.
Si tú identificas en tu niño o adolescente alguno(s) de los
síntomas anteriores, busca atención médica. Si el problema persiste después de
la consulta y el tratamiento, regresa al médico e insiste en un diagnóstico más
cuidadoso, o bien, consulta una segunda opinión.
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