Seguramente tengas grabada en la memoria la
recomendación que todos recibíamos de nuestras madres y abuelas sobre lo
importante que era tomar leche en nuestra etapa de desarrollo y los beneficios
que tenía para nuestros huesos y dientes.
Y como nadie duda de que la leche sea uno
de los alimentos de origen animal más consumido y valorado de nuestra sociedad
modificar estos hábitos inculcados desde la infancia resulta muy difícil.
Pero,
¿qué tan beneficioso es el consumo de leche para los adultos?
Estudios científicos de universidades de
prestigio relacionan el consumo de leche y sus derivados con problemas graves
de salud tales como cáncer, obesidad, osteoporosis, alergias y problemas
digestivos, entre otros, y argumentan que ningún otro animal consume leche más
allá de “su infancia”.
El ser humano es el único mamífero que
sigue consumiendo leche aún cuando su período de lactancia materna ya ha
terminado. Este hábito predomina en la raza caucásica, mientras que en Asia,
casi no se consumen lácteos y esta porción de la población mundial, los
cánceres de mama y próstata son muy poco frecuentes.
Esta comparación entre el consumo de
lácteos y estas enfermedades tan puntuales es una relación que no pasa
inadvertida para los científicos.
Las miradas se centran puntualmente en uno
de los componentes de la leche, la proteína IGF-1 que puede incidir en la
aparición del cáncer. El rol principal de esta molécula es estimular el
crecimiento.
De modo que, una vez que se ha superado la
adolescencia sus niveles en sangre descienden y las deficiencias del factor de
crecimiento están asociadas a un aumento de los trastornos cardíacos y del
deterioro cognitivo.
Como en nuestro organismo se generan células
potencialmente cancerígenas de forma continua, cuando una de estas células
escapa a los controles naturales del cuerpo y se encuentra con un exceso de
IGF-1, éste le facilitará el crecimiento y la formación de un tumor.
Asimismo, se asocia el consumo de leche de
vaca a problemas inmunológicos, alergias y asma.
La caseína, una de sus proteínas, es una
sustancia muy espesa que nuestro organismo no siempre puede eliminar y en
algunas personas, al adherirse a los vasos linfáticos del intestino, impide la
absorción de nutrientes.
De modo que suprimir la ingesta de lácteos,
puede redundar en varios beneficios como bajar de peso, hacer más liviana la
digestión, reducir niveles de colesterol, además de prevenir los riesgos
citados anteriormente.
Como alternativas, la leche de almendra y
de soya son opciones válidas para reemplazar la leche en todas sus
presentaciones (entera, descremada, etc).
Existen otras fuentes de calcio como
alternativa y una buena dieta variada no necesita incluir derivados de la leche.
Los cereales, las legumbres, las verduras
de hoja verde, las semillas y las nueces que también son ricos en calcio,
favorecen la absorción de este mineral.
Fuente: Saludable Guru

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.