¿Alguna vez escuchaste hablar del cortisol?
Hoy te vamos a explicar de qué se trata y cuando sepas todo el daño que provoca
a tu salud te aseguramos que intentará tomar las cosas con mucha más calma y
tranquilidad.
El cortisol es una hormona esteroide que
segregan las glándulas suprarrenales y que en dosis normales ayudan a
equilibrar la insulina para el uso adecuado del azúcar y la grasa en la
obtención de energía, controla el estrés, regula la presión arterial y el
sistema inmunológico.
Pero cuando estos niveles se incrementan de
manera excesiva debido al estrés provocado por una presión constante,
preocupaciones, alteraciones en la vida diaria y todo tipo de tensión a la que
nos vemos sometidos por un ritmo de vida frenético que muchas veces no logramos
controlar y nos supera, el cortisol se eleva conduciéndonos al estrés crónico y
en muchos casos a la depresión.
Imaginemos una situación hipotética en la
que te vez sometido a una situación de estrés. Supongamos que sufres un
altercado en la vía pública que genera una discusión y un enfrentamiento con
terceros. Esta situación de nervios y angustia pone tu cuerpo en alerta y se
activa un impulso primitivo de protección que te prepara para la huida y que en
tiempos inmemoriales alertaba a los individuos sobre el peligro y la necesidad
de defenderse o escapar.
En ese caso el cortisol juega un rol de
advertencia de que algo malo puede suceder y nos pone a la defensiva, pero
cuando estos niveles se exceden y se repiten muchas veces durante largos
períodos nuestro cuerpo se ve sometido a una idea constante de peligro que daña
nuestra salud.
Te indicaremos de acuerdo al estímulo
negativo del exceso de cortisol cuáles son las posibles consecuencias para tu
cuerpo y también para tu mente. Toma en consideración estas advertencias y
procura un equilibrio entre las exigencias de la vida cotidiana y las
consecuencias que acarrean para tu salud.
Cambios de humor: los índices elevados de
cortisol provocan problemas gastrointestinales porque disminuyen la producción
de las enzimas que se necesitan durante el proceso digestivo y de esta manera
no se absorben de manera correcta los nutrientes de los alimentos. En resumen,
el aumento de cortisol impide una digestión saludable y una asimilación
adecuada de nutrientes.
Poco descanso: por la mañana, es normal que
el cortisol se incremente porque necesitamos despertarnos y encarar un nuevo
día de actividades. Pero las personas en las que el cortisol permanentemente se
encuentra elevado genera un estrés de las glándulas suprarrenales de manera tal
que las obras que destinamos al descanso no fueron exactamente utilizadas para
descansar porque nuestro cuerpo permanentemente estuvo en estado de alerta.
Incremento de peso: el cortisol puede
incidir en el aumento de peso porque contribuye a almacenar grasa. Esta hormona
es capaz de alterar la movilidad de los triglicéridos ubicándolos en células de
grasa visceral, es decir que el estrés aumenta de manera efectiva en la zona
del abdomen que es donde se concentra mayormente la grasa. Esta grasa al mismo
tiempo es la más difícil de eliminar y es la que resulta ser más perjudicial
para el corazón.
Asimismo, el cortisol incrementa los
niveles de glucosa en la sangre algo que genera sensación de hambre y tu
cerebro y te invita a comer más afectando tu peso y tu salud.
Envejecimiento prematuro: esta es una
prueba del alcance que tiene el cortisol a la hora de dañar nuestro cuerpo
porque no sólo actúa en el interior del organismo sino que también pueden verse
reflejado el deterioro que genera en la piel. Este estrés incrementado
deshidrata la piel y favorece la aparición de arrugas permanentes y prematuras.
Anula el sistema inmunológico: el cortisol
no sólo nos perjudica de manera directa sino también indirecta por que inhibe el
sistema inmunológico y nos deja desprovistos de protección debido al estrés ya
que al mismo tiempo afecta nuestra alimentación.
¿Cómo disminuir los niveles de
cortisol?
Toma en cuenta estos consejos para ayudarte
a bajar tus niveles de estrés, y en consecuencia a nivelar el cortisol y
llevarlo a índices saludables.
- - Beber mucha agua.
- - Realiza actividad física.
- - Reduce tus dosis de cafeína.
- - Cumple con tus ocho horas de sueño.
- - Práctica yoga o realiza técnicas de relajación.
- - Nivela tus índices de azúcar en la sangre.

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