Todos
sabemos que el agua es símbolo de pureza y vida, es un maravilloso recurso
natural cuyos increíbles beneficios son pasados por alto muchas veces, quizás
por su sencillez y humildad.
Es cierto
que podemos sobrevivir semanas y hasta meses sin comer, pero sin este líquido
incoloro, insípido e inodoro, sólo sobreviviríamos unos pocos días; y es que no
podía ser de otra manera, porque, aunque nos veamos muy sólidos, nuestro cuerpo
está constituido por un 70 % de agua.
El agua no
contiene calorías ni grasas, así como tampoco carbohidratos ni proteínas, es
por ello que de ninguna manera hace que aumentemos de peso, sino que, por el
contrario, es una gran aliada para bajar de peso.
Es
importante que tengas siempre presente que el agua se halla en las células de
nuestro cuerpo y también se encuentra circulando en la sangre; idealmente, un
organismo bien hidratado es como un sistema de ríos y manantiales limpios y
cristalinos que arrastran las impurezas a su paso, pero cuando no ingerimos
suficiente agua, nuestro cuerpo es más bien como un pantano, donde el agua está
anegada y no circula libremente, por lo que las sustancias de desecho se
acumulan.
Al no tener
suficiente agua en nuestro cuerpo, nuestro sistema de drenaje no funciona
eficientemente y, por lo tanto, se producen indeseables efectos antiestéticos
como la retención de líquidos y la celulitis.
Pero te
tengo que advertir que no toda agua apta para el consumo es ideal, ya que el
agua que proviene de las tuberías contiene toxinas como cloro y flúor; por lo
tanto, si queremos consumir agua que realmente elimine toxinas del organismo,
en vez de aportarlas, ésta debe ser filtrada o provenir de manantiales
naturales.
El agua es
un catalizador de las funciones que cumple el organismo, y en particular,
participa en procesos indispensables para el mantenimiento del peso ideal, como
veremos a continuación:
- -Tiene un efecto diurético, activando los riñones para producir orina, y de esta manera expulsamos toxinas y sustancias de desecho fuera de nuestro organismo.
- -Promueve la eliminación de elementos nocivos, estimulando los movimientos o peristaltismos intestinales.
- -Gracias a los minerales que contiene, el agua hace que nuestro metabolismo trabaje adecuadamente, favoreciendo el gasto calórico, necesario para mantener el peso ideal.
- -El consumo continuo de agua hace que el cuerpo genere calor, estimulando el metabolismo, y consecuentemente, una mayor quema de calorías.
- -Ayuda a controlar el apetito dando sensación de llenura.
Cuando
estás deshidratado puedes confundir esa sensación con la sensación de hambre,
por lo cual, muchas veces, el beber agua calma el hambre y así evita que
comamos más de la cuenta.
Al tener al
agua como nuestra bebida primordial, podremos perder peso, ya que evitamos
ingerir bebidas azucaradas y de alta densidad calórica como las bebidas
carbonatadas, el té helado, los jugos comerciales y las bebidas deportivas.
Es
recomendable tomar dos litros de agua al día, pero como cada persona es única,
y por tanto la cantidad de agua que cada quien necesita ingerir también varía,
se puede tomar como referencia el color de la orina.
En caso de
que estés de color amarillo intenso (excepto cuando se ingieren ciertos
medicamentos o suplementos que la colorean) significa que la orina está muy
concentrada y, por lo tanto, no estamos suficientemente hidratados; en cambio,
la orina de color amarillo pálido indica una adecuada hidratación.
Fuente:
Para Dietas

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